El operativo Clarín, PRO y los Fondos Buitres en Harvard
El operativo Clarín, PRO y los Fondos Buitres en Harvard

















Juan Ignacio Maqquieyra, el “joven e inocente estudiante de Gral. Pico en Harvard” que le pregunto a la Presidenta sobre la reelección, no es un improvisado.
Activo dirigente del PRO en facebook muestra claramente sus preferencias, entre sus amigos figura Jorge Triaca, diputado del PRO e hijo del dirigente sindical que colaboró con el proceso cívico militar, Esteban Bullrich, Pablo Tonelli y varios otros del PRO.
Ser dirigente del PRO o de cualquier otro partido político no lo inhabilita para preguntar, hacerlo es parte de la práctica democrática.
Pero lo que no forma parte de esa práctica es no esclarecer desde donde se habla, ocultar su pertenecía política y pretender ser solo un “joven e inocente estudiante de Gral. Pico en Harvard”
La charla en Harvard fue toda una operación política armada desde el monopolio Clarín con la activa participación del PRO mas el aporte de ATFA, American Task Force Argentina, el lobby de los fondos buitres que no quisieron aceptar la restructuración de la deuda Argentina conducido por Robert Schapiro y la ex representante de los EEUU en el Consejo de Seguridad de la ONU Nancy Soderberg.
Clarín armó la operación garantizando que los más de cuatrocientos medios de los que dispone reprodujeran la “encerrona”, el PRO movilizó los cuadros disponibles en EEUU y los fondos buitres aportaron recursos e infraestructura para coronar la maniobra.
Gente rentada por ATFA se ocupo de repartir momentos antes de que comenzara la conferencia folletos que muestran el nivel de la operación.
Había uno pequeño y de forma rectangular que invitaba a sacarle la tarjeta roja a Cristina haciendo propia las declaraciones de la directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde.
Otro folleto, de tamaño más grande, tenía una foto de Cristina sentada en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y estaba titulado "¿Cuán libre es la prensa en la Argentina?", acompañado por el subtítulo "la libertad de prensa está bajo ataque".
En él se reproducía denuncias presentadas en 2011 por organizaciones como el World Press Freedom Committee, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) o la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) sobre presuntas violaciones a la libertad de expresión.
También se hacían declaraciones peyorativas sobre el reconocimiento otorgado por la Universidad Nacional de La Plata a Hugo Chávez así como se incluían preguntas muchas de las cuales fueron hechas más tarde a la Presidenta.
Volviendo a ATFA y su referente Robert Schapiro operador de los Fondos Buitres y de Clarín es interesante leer las declaraciones del Embajador Argentino ante EEUU Jorge Arguello.
“Como bien se sabe, los fondos buitre caen sobre economías agonizantes a buscar por centavos lo que un día, eso aspiran, cobrarán por el 100% de su valor. Para estos fondos, buitre pero poderosos, su única alternativa ahora es debilitar como se pueda a la Argentina para tratar de imponer condiciones. as páginas de The Hill, el más antiguo y reconocido medio de circulación diaria en el Congreso de los Estados Unidos, se han convertido durante las últimas semanas en escenario de un duro debate sobre la recuperación de la Argentina luego del default de 2001 y sobre los intereses y naturaleza de los llamados fondos buitre.
De lado de estos fondos ha quedado Robert Shapiro, un subsecretario de Comercio para Asuntos Económicos de la Administración Clinton devenido ahora en portavoz de estos "inversionistas" impresentables a la luz pública que encuentran a alguien dispuesto a hacer "el trabajo sucio" a cambio de un precio, como este ex funcionario.
Empecinados hace más de una década en conseguir de la Argentina los astronómicos réditos especulativos que ya obtuvieron de algunas otras naciones en crisis como las de 2001, los verdaderos dueños de estos fondos buitre, como el multimillonario Kenneth Dart, del fondo EM Ltd, decidieron esconderse y fundar la American Task Force Argentina (ATFA), un grupo de presión cargado de falacias y distorsiones de donde se esperan, como mínimo, argumentos.
Hasta Shapiro, a quien ATFA dejó la representación pública de sus intereses buitre parece haber olvidado que sirvió a Clinton. Cuando el ex presidente tuvo la opción de verse con Dart como aportante para una campaña demócrata, desechó la invitación con esta respuesta: "No sé en qué andará Dart cuando dona fondos a nuestro partido, pero a este tipo no quiero ni acercarme."
El tal Dart y sus amigos de la ATFA llevan gastados casi 3 millones de dólares en desplegar un agresivo lobby contra la Argentina en el Congreso de Estados Unidos y en la Legislatura del estado de Nueva York.
En la serie de artículos que publicó The Hill, Shapiro distorsiona intencionalmente hechos, malinterpreta datos para confundir a los contribuyentes estadounidenses y, por una notable falta de manejo de asuntos que desconoce, hace una serie de falsas y graves acusaciones abordando asuntos que van más allá de los temerarios intereses financieros que representa.
Repasemos las barbaridades que se pretenden instalar en el Congreso de Estados Unidos. Según los fondos buitre, la Argentina adeuda U$S 3500 millones "a los estadounidenses" (sic) y se niega a pagar.
Como se sabe, la Argentina reestructuró más del 92% de su deuda en un complejo proceso. Esos U$S 3500 millones son un monto nominal de reclamos en juzgados de los Estados Unidos y sólo uno de cada diez de esos dólares son exigidos por ciudadanos de los EE UU: el resto son de estadounidenses que eligieron establecer su domicilio en otros países para? ¡evadir al fisco! Créase o no, desde ese lugar es que demandan judicialmente por el 5000% de su inversión inicial en títulos de deuda.
Contra la falacia que pregona la ATFA, la Argentina ha cooperado plenamente con la justicia de los Estados Unidos, pero las leyes internacionales son las que convalidan que la Argentina mantenga para todos sus bonistas los mismos términos de una reestructuración, sin discriminaciones en favor de quienes especularon con otros resultados como los fondos buitre.
Shapiro ha tratado de hacer creer en los Estados Unidos que la Administración Obama ha demandado insistentemente a la Argentina cumplir con "sus obligaciones legales". Alcanza con recordar las palabras de su secretaria de Estado, Hillary Clinton, en Buenos Aires, al reunirse con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner: "Creo que Argentina ha hecho un gran progreso cancelando su deuda, impresionante y en pocos años? Hasta donde sé, la relación PIB-deuda es más baja que la de Estados Unidos. Así es que, sin importar cómo lo está haciendo, en Argentina funciona." No nos cansaremos de recordar que, cuando la Argentina cayó en default, en 2001, el PBI había caído más del 20% desde 1998, el desempleo superaba el 25%, la pobreza rozaba el 50%, los bancos quebraban y los depositantes perdían sus ahorros. El proceso de reestructuración de la deuda argentina ha sido de los más exitosos del mundo, habiendo involucrado 152 tipos de bonos en siete divisas diferentes bajo ocho legislaciones distintas.
Lo que fondos buitre como EM Ltd y NML Capital Ltd (que controlan ATFA) obvian decir es que la Argentina completó ese proceso tras 70 consultas con grupos de acreedores. Lo hizo sin apoyo financiero internacional y, en paralelo, siguió pagando deuda al FMI, hasta que la canceló totalmente.
Pese a sus desesperados intentos, la ATFA sólo ha convencido a un puñado de legisladores, que impulsan normas a medida contra la Argentina, como la "Judgment Evading Foreign States Accountability Act of 2011", apoyada por menos del 7% de los representantes y sólo por sus propios impulsores en el Senado.
La caricatura de la Argentina que hace Shapiro no sólo habla de su desconocimiento sino de la impotencia que comienza a generar entre los fondos buitre y sus representantes públicos el aislamiento creciente que sufren a medida que pasa el tiempo y se va demostrando en los hechos el compromiso de la Argentina de honrar todas y cada una de sus deudas como corresponde.
Como bien se sabe, los fondos buitre caen sobre economías agonizantes a buscar por centavos lo que un día, eso aspiran, cobrarán por el 100% de su valor. Del mismo modo, sólo en el escenario ficticio de un país donde todo resulta negativo, como el que pintan de la Argentina, Shapiro y sus amigos tendrían alguna posibilidad de ganar ahora algún apoyo para sus demandas.
Resulta evidente que para estos fondos, buitre pero poderosos, su única alternativa ahora es debilitar como se pueda a la Argentina para tratar de imponer condiciones.
Si se dieran un emblema y quisieran ponerle un lema, el de los fondos buitres sería: "Cuanto peor para Argentina, mejor para nuestros bolsillos."
El exitoso proceso de reestructuración de la deuda argentina involucró 152 tipos de bonos en siete divisas diferentes bajo ocho legislaciones distintas
Las páginas de The Hill, el más antiguo y reconocido medio de circulación diaria en el Congreso de los Estados Unidos, se han convertido durante las últimas semanas en escenario de un duro debate sobre la recuperación de la Argentina luego del default de 2001 y sobre los intereses y naturaleza de los llamados fondos buitre. De lado de estos fondos ha quedado Robert Shapiro, un subsecretario de Comercio para Asuntos Económicos de la Administración Clinton devenido ahora en portavoz de estos "inversionistas" impresentables a la luz pública que encuentran a alguien dispuesto a hacer "el trabajo sucio" a cambio de un precio, como este ex funcionario.
Empecinados hace más de una década en conseguir de la Argentina los astronómicos réditos especulativos que ya obtuvieron de algunas otras naciones en crisis como las de 2001, los verdaderos dueños de estos fondos buitre, como el multimillonario Kenneth Dart, del fondo EM Ltd, decidieron esconderse y fundar la American Task Force Argentina (ATFA), un grupo de presión cargado de falacias y distorsiones de donde se esperan, como mínimo, argumentos.
Según los fondos buitre, la Argentina adeuda U$S 3500 millones "a los estadounidenses" (sic) y se niega a pagar.
Pese a sus desesperados intentos, la ATFA sólo ha convencido a un puñado de legisladores, que impulsan normas a medida contra la Argentina, como la "Judgment Evading Foreign States Accountability Act of.”
Volvamos al “joven e inocente estudiante de Gral. Pico en Harvard”. En 2010, durante una reunión por el cierre de 258 grados, fue el encargado de encaminar las negociaciones con los docentes.
"¿Podés decir qué respuesta tiene Macri ante el cierre de grados? Quiero llevarme una respuesta ahora sobre si van a amontonar más a los pibes, lo que va en detrimento de su educación", pidió uno de los delegados.
"Te puedo dar la respuesta, pero no te va a gustar", anticipó Maquieyra.
“Eso es una forma elegante de decir que vas a cerrar los grados", le contestaron los docentes.
Minutos después la reunión parecía llegar a buen puerto cuando se decidió convocar a un encuentro de trabajo para encontrar una solución al problema. "¿Va a ser una reunión de trabajo o con una movilización en la puerta?", chicaneó el joven PRO.
"¿Te preocupa mucho eso?", le consultó uno de los docentes. “No, pero si el ánimo es trabajar…”
"Hay gente que no cobra hace ocho meses y sigue yendo a trabajar, así que el último comentario te pido que lo reveas", le exigió uno de los docentes.
Estos son los personajes detrás de la operación, Hector Magnetto, Esteban Bullrich y su ex colaborador Maquieyra y los Fondos Buitres.
Operación que procuraba debilitar la imagen de la Presidenta detrás del objetivo de frenar el 7D.
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
Comentarios
Publicar un comentario